Contingentes estudiantiles de Mar del Plata y de distintas ciudades de Uruguay dieron el puntapié inicial a la temporada de turismo joven en Bariloche, que se extenderá hasta enero, con el arribo de alrededor de 120.000 chicos, una cifra similar a la registrada el año pasado, según informes de operadores del sector.

“Estamos muy contentos en esta nueva temporada, porque como sucede todos los años los estudiantes son el público más fiel de Bariloche, al que no detiene la erupción de un volcán o la falta de nieve, como ocurre con otros segmentos”, expresó a Télam, Néstor Denoya, presidente de la Asociación de Turismo Estudiantil de Bariloche (ATEBA).

En el grupo de discotecas locales dedicadas por completo al turismo joven, informaron que a diferencia de los demás estudiantes en viaje de egresados, los uruguayos son quinceañeros, y esta modalidad creciente del viaje a Bariloche comenzó hace doce años y creció fuertemente desde 2012.

Por eso en las noches de uruguayos -todos menores de edad- las discos se abren en forma exclusiva para ellos, no venden alcohol y algunos operadores organizan conciertos de bandas revelación del país vecino, como Marama y Rombay, y hacen multitudinarias fiestas de 15 en Puerto Rock.

El titular de ATEBA indicó que “este año hubo fuertes inversiones de todas las empresas y prestadores en materia de seguridad y tecnología, para mayor tranquilidad de los padres y mejor servicio a los chicos”.

En ese sentido, destacó que cada vez es mayor el uso de las distintas empresas de pulseras individuales con chip, en las que los estudiantes tienen acceso a los lugares contratados en el viaje y una completa ficha médica, que ante cualquier inconveniente se consulta en el instante, entre otros datos.

Esto además sirve para que los coordinadores y organizadores de los viajes, además de los padres si lo desean, conozcan en tiempo real el recorrido de los chicos y minimicen cualquier riesgo.

“Esto sólo lo tiene el turismo joven, un segmento que evolucionó como ningún otro en calidad de servicios e infraestructura, y en especial en seguridad”, afirmó Denoya.

Esta organización fue de la mano de una estricta regulación del Ministerio de Turismo de la Nación, que además impuso desde 2003 un sistema de garantías que terminó con las estafas y abandono de contingentes que hicieron algunas empresas antes de este proceso organizador.

El directivo destacó además que el turismo joven distribuye mejor sus recursos en Bariloche que otros sectores, generando mucho empleo y alcanzando a todos los sectores de la comunidad.

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