El 4 y 5 de junio se realizará en Mar del Plata el primer festival urbano por el ambiente y el desarrollo sostenible, denominado “verdeverasmardelplata”.

Desde las organizaciones sociales y medio ambientales criticaron los alcances de estas jornadas organizadas por el municipio “que tiene el objetivo de seguir obteniendo subsidios de organismos internacionales, que delinean las políticas de saqueo y explotación del pueblo trabajador”.

Al respecto, resaltaron que “en Mar del Plata son alrededor de 14 los barrios fumigados con agrotóxicos (herbicidas, insecticidas, funguicidas) por lindar con campos que utilizan estos venenos para producir cultivos como soja, maíz, girasol, trigo o con quintas hortícolas que contaminan el agua, el aire, a los propios trabajadores, nuestros alimentos, enferman a quienes vivimos cerca de allí y a todos los que consumimos esos mismos alimentos”.

Tras señalar que desde hace años que se dan luchas en los barrios por parar las fumigaciones, y los pequeños productores familiares exigen apoyo del Estado para no desaparecer ante la concentración de la renta y de la tierra, cuestionaron que “el poder municipal le da la espalda a toda esta situación desigual e injusta”.

Esta situación, afirman, quedó demostrado con la creación de la ordenanza 21.296 que permite, en una franja de 1000 metros, donde antes no se podían aplicar agrotóxicos, el uso del GLIFOSATO, un plaguicida que hoy es de los más cuestionados en nuestro país y en el mundo por los serios problemas en la salud que ha causado en numerosas comunidades fumigadas (abortos espontáneos, malformaciones congénitas, cáncer, entre otros) debido a su efecto subletal y crónico.

A quienes gobiernan no les importa la salud del pueblo, porque cuando el poder ejecutivo recibió más de una vez la orden de la Suprema Corte provincial de dar cumplimiento efectivo a la decretada MEDIDA CAUTELAR PROTECTORIA a favor de los vecinos expuestos a fumigaciones en un radio de 1000 metros en el Partido de General Pueyrredón, respondieron y continúan aseverando ¨que no hay daño del medio ambiente y la salud¨”, sostuvieron.

Además, dejaron en claro que existen sobradas pruebas de que este sistema enferma y que los alimentos que se producen y consumen en la ciudad están contaminados y mencionaron la campaña “Mala Sangre” impulsada por la organización BIOS.

“Demostró que hay residuos de agrotóxicos en la sangre de personas que no tienen vinculación con la producción de alimentos, y otra campaña que la misma organización realizó resultó en el hallazgo de al menos 9 agrotóxicos en las verduras que se comercializan en la ciudad”, precisaron.

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