El 30 de abril de 2010, Juan Carlos Stebelski sufrió un golpe producto de la caída de una regla de hierro desde el octavo piso de una obra en construcción en la esquina de 25 de Mayo y Catamarca.

Luego de 34 días de agonía, el 4 de junio de ese año, el actor marplatense y visitador médico falleció.

En todo este tiempo, los hijos de Juan Carlos debieron afrontar el dolor por la pérdida de su padre y el poder corrupto y de impunidad que impidió que haya habido culpables de esa absurda muerte.

A cinco años de su muerte, Virginia Stebelski no se resigna y sigue luchando. “Los malos no nos pueden pasar por arriba ni nos pueden vencer, más cuando en todo esto perdió la vida mi papá”, sentenció.

En diálogo con Radio La Red (FM 91.3), la hija de Juan Carlos señaló que hace dos años los imputados que tuvo la causa el director de la obra (Cristian Contreras), el director técnico de la Constructora Sumar SA (Enrique Madinuchi), el asesor externo (Blas Pagano) y el operario al que se le cayó el hierro (Pedro Díaz) recibieron por parte de la justicia una “probation”.

La familia de Stebelski cuestionó duramente la labor del fiscal David Bruna y la postura del Juez Pedro Hooft durante todo el tiempo que demandó esta “horrorosa causa” como la definió Virginia.

Prácticamente nos pusieron a tener que demostrar que lo sucedido no había sido culpa de mi papá, sino una negligencia de la firma a cargo de la obra y de los profesionales y obreros que allí trabajan”, destacó.

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Virginia sostuvo que sintieron “un desamparo institucional absoluto que terminó generando un daño mayor al que ya significaba perder a un padre”.

Incluso, quien se puso al hombro la investigación para tratar de demostrar quienes fueron los responsables de lo sucedido, confesó haber sufrido violencia de género por parte de inspectores municipales de Obras Privadas.

“En momentos donde uno esperaba ser contenido, escuchado y ayudado, recibí agresiones verbales, actitudes sobradoras y que me echaran de las dependencias municipales, mandándome a ver al Intendente”, recordó.

Virginia destacó que pudieron comprobar que “no se habían hecho los controles suficientes sobre esa obra y esta gente hizo lo que quiso y así terminaron con la vida de una persona”.

“Con cada avance que dábamos en la investigación descubríamos una cadena de desidias, inoperancias y me transformé en una voz que molestaba mucho, porque me di cuenta que hay empresarios de una avaricia económica desmedida, de la corrupción de los inspectores municipales a quienes denuncié ante sus jefes”, detalló.

Sobre la postura de Gustavo Pulti en torno a este hecho, Virginia comentó que los recibió una sola vez “nos dijo que iba a acompañar a la familia y que no iba a quedar en la nada, pero me demostró que no le importó la vida de mi papá, porque nunca más me recibió ni tuve una respuesta a todas las pruebas concretas que le acerqué”.

Tuve una corporación institucional tan en contra que volví a sentir la revictimización cuando en definitiva lo que uno pretende es que hagan las cosas de manera correcta para que esto no vuelva suceder”, confesó.

“Encima tuve que dar con la desgracia que el titular de este edificio es Oscar Palópoli, del Centro de Constructores, que pareciera ser muy importante en la ciudad porque nadie se mete con él y cuando ves tanta porquería junta que le costó la vida a mi papá, las pruebas terminan por demostrarte que al final tenés que sospechar de todos”, agregó con indignación quien también sufrió amenazas de muerte para que “me callara la boca o la pasaría muy mal”.

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