Un equipo internacional de científicos identificó por primera vez frente a las costas de Mar del Plata un pez de aguas tropicales y subtropicales, el escolar narigudo o pez espada picudo.

Habría sido transportado desde Brasil por corrientes o remolinos cálidos, aunque los investigadores ignoran si se trata de una incursión ocasional o de una expansión de la especie hacia nuevos ambientes.

El escolar narigudo, cuyo nombre científico es Nesiarchus nasutus, se caracteriza por presentar un cuerpo comprimido y muy alargado. Se mueve en aguas profundas (entre 200 y 1200 metros) aunque asciende durante la noche. Su longitud promedio es de 80 centímetros y puede llegar a medir 130 centímetros.

El espécimen descripto, capturado con red de arrastre de fondo durante una campaña del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) en el buque japonés Kaiyo Maru, en 2005, estaba a 100 metros de profundidad y medía 63 centímetros de largo.

No existe una explicación clara de por qué las especies tropicales y subtropicales pueden alcanzar estas latitudes, “pero varios investigadores han propuesto que estas especies pueden utilizar la corriente cálida de Brasil como medio de transporte”, indicó la doctora María Cecilia Spath, integrante del Laboratorio de Biotaxonomía Morfológica y Molecular de Peces del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), que depende del CONICET y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Otra posibilidad es que la formación de remolinos cálidos (eddies) que se desprenden de la corriente de Brasil al chocar con la corriente de Malvinas, pueda transportar a estas especies hacia zonas más frías, añadió Spath, quien es la primera autora del reporte que acaba de publicar la revista científica “Brazilian Journal of Biology.”

A simple vista, parecería ser solamente el hallazgo ocasional de una especie subtropical en aguas subantárticas, señaló Spath. “Sin embargo, si se siguiera encontrando esta especie en zonas previamente no reportadas podría indicar que la especie estaría desplazándose a nuevo hábitats”, dijo.

Aunque la especie tiene un interés pesquero menor, ¿podría afectar el ecosistema en el caso hipotético de que comenzara a crear comunidades en aguas argentinas? “Para saberlo, sería necesario conocer primero qué lugar ocuparía esa especie en la cadena trófica del ambiente en el que se va a encontrar y analizar, entre otras cuestiones, su dieta”, respondió Spath.

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