Por: Andrea V. Cecchi – Lic. y Prof. en Psicología – Lic.andrea.cecchi@gmail.com – columnista programa PUNTOCLUB (FM96.3 Club Radio Mar del Plata)

Reiki, Gemoterapia, Yoga,  Iriología, Flores de Bach, Aromaterapia, Auriculoterapia, Acupuntura, Musicoterapia, hay cientos de alternativas para encontrar un camino posible hacia el encuentro con uno mismo o emprender un camino a la sanación. Pero las preguntas originarias serían:  ¿qué queremos encontrar?, ¿sanarnos de qué?.

Buscamos soluciones pero no nos planteamos el origen del problema, cuando nos acercamos a estas terapias queremos ir al encuentro de la poción mágica que la medicina tradicional tampoco nos brinda. Cada persona va en búsqueda de la solución a su malestar, eso parece ser claro, pero no lo es el hecho de desconocer ese propio malestar.

El psicoanálisis apunta a la libertad del sujeto preso de sí mismo, orienta la pregunta a las propias cadenas internas anudadas a factores emocionales, a poder liberarnos de nuestros propios síntomas y de nuestras dolencias somáticas; nadie puede ser libre sin conocer sus propias ataduras.

Lo que interesa de cualquier terapia (sea tradicional o sea las mal llamadas “alternativas”) es la conciencia con la que se brinda y la conciencia con la que se la asume. No podemos depositar la responsabilidad a lo externo cuando primero hay una responsabilidad por la propia posición en la vida: de búsqueda activa o de búsqueda pasiva. Podríamos decir que es una posición de derechos, de ética, de dignidad. La pregunta por nuestro propio ser es la que va a ayudarnos a buscar apoyo en diferentes terapias, como una guía para conseguir lo que queremos, y esa pregunta propia es sobre nuestro deseo.

Significa que si lo que quiero es estar delgada y voy en búsqueda del polvo mágico, el que “me hace” quitar kilos de encima voy directo al fracaso emocional. Si lo que quiero es que se vaya el nudo en la garganta o la opresión en el pecho y voy a que “me lo saquen”  corro con la misma suerte. Ahora, si me pregunto qué implicancias tengo con respecto a mi peso y mi dolor emocional, si conozco los mandatos que pesan sobre mi, de estándares sociales impuestos, de la propia imposibilidad del cuerpo y del ser, voy a ir en búsqueda de  lo que considero que es una ayuda complementaria para transitar el camino propio, no el de la respuesta. Voy a preguntarme ¿Por qué quiero lo que quiero, cuál es mi presión o motivación con ello?.

El eje radica sobre lo que consideramos bueno y malo, sano y enfermo. La completud está perdida por naturaleza,  tanto física como psíquica, tenemos imágenes de aquella pero no es real, siempre vamos a sentir un grado de inconformismo pero eso no significa que denote enfermedad o fealdad. Por eso existe la Fe, como un acto de búsqueda más allá de las limitaciones propias. Todo lo que nos ayude a conquistar un poquito más de libertad interior día a día es lo que nos permitirá sentirnos plenos y vivir momentos de felicidad. No importa el camino que uno tome, importa que sea congruente con nuestro deseo y sea genuino nuestra pregunta.

Entonces, ¿las terapias “alternativas” funcionan?, ¿el análisis o la medicina funcionan? todo puede funcionar si cada uno sabe lo que está buscando y si no lo sabe, puede ir a cualquier lugar que se atreva a ayudar a encontrar cual es la pregunta originaria, no la respuesta empaquetada.

De lo único que no podemos escapar es de nosotros mismos. Y vos ¿de qué huis?.

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