Hace tres años, Sergio Hormachea vivió la noche más oscura de su vida. Cuando intentaban robarle la moto, recibió un disparo que se alojó en la médula y perdió la sensibilidad en sus piernas, lo que lo dejó en una silla de ruedas. Después de los peores diagnósticos, lucha por su recuperación en el INAREPS.

El caso nunca quedó esclarecido. Lo concreto es que una bala ingresó por su lateral derecho y se alojó en la médula, lastimando el pulmón y el riñón. Sin embargo, en este cambio de vida, volver a caminar es el objetivo que persigue todos los días.

La terapia de rehabilitación le insume no menos de tres horas diarias, dos veces por semana. Sin respiro ni pausa, Sergio está dando los primeros pasos. Ayudado por las barras paralelas o un trípode, la confianza en su fuerza motora le va ganando al temor por caerse.

Sergio, que apenas unos meses antes del incidente había regresado de España y trabajaba de techista, relató que aquella violenta noche la padeció “específicamente en Brandsen entre 214 y 216” cuando “alrededor de las diez de la noche iba a buscar a novia en la moto – una Gilera 110 – de ella. En vez doblar a la derecha seguí derecho y me crucé con una persona. A los metros, di vuelta en ‘u’ porque mi papá vivía en esa cuadra y quería ver si había llegado a su casa. Cuando di la vuelta, la moto se ahogó y vi que ese mismo muchacho venía para donde estaba yo”.

Vino directamente, me dijo ‘dame la moto’, me puso el revólver en el pecho y gatilló, pero no salió el tiro”, relató aún conmovido.

“Pero como no le salió el tiro me le tiré encima, intenté agarrar su arma, pero se me escapó”, confesó y describió: “Me puse de costado y me tiró en el lateral derecho. Me perforó el pulmón derecho, el riñón y la bala me quedó incrustada en la médula”.

Actualmente, según dijo, su recuperación es “lenta” pero “marcha bien”. “Camino con ayuda. Tengo una prótesis en la pierna izquierda, que es como una prótesis de fibra de carbono, abrochada con una rodillera y la puedo flexionar. Los miércoles y viernes hago la rehabilitación en el INAREPS. Hago actividades físicas, también electrodos y pileta”, declaró quien además asistía a terapia ocupacional, psicología y este año terminará el secundario. “Después me gustaría seguir enfermería”, contó.

Muy seguro de sí mismo enfatizó que “estoy seguro de que voy a volver a caminar” y aclaró que “no voy a ser el mismo de antes pero me voy a recuperar en gran parte”, sin dejar pasar que “una doctora del Hospital Regional me dijo que nunca más iba a volver a caminar. Y después de la operación, estuve dos meses en cama sin poder moverme y recuperé la pierna derecha. A los cinco meses caminaba en las paralelas, con el andador. Y un día me pusieron unas valvas de yeso en la pierna izquierda y comencé a caminar con bastones. Hoy camino cuatro o cinco horas con bastones canadienses de aluminio. La recuperación es lenta, pero me fui fijando metas. Me propuse cuatro años para volver a caminar. Ayudado, porque sé que no es fácil, pero voy a caminar”.

Sergio, que tiene tres hijos (Axel de 9 años, Melina de 12 y Kevin, de 15, que vive en Santiago del Estero) y el año pasado abrió un mercado, manifestó que quien lo hirió está detenido (“no por mi causa”, aclaró), pero lamentó que su causa esté “impune” porque “no tengo testigos y el fiscal que está a cargo, Mariano Moyano, dejó todo ahí. A quien me lesionó, que era del barrio y recién lo conocí en Facebook, lo agarraron por drogas, pero estuvo detenido más o menos nueve meses por portación de armas y camioneta robada”.

Actualmente sigue en pareja y resalta que “ella me sigue bancando, eso que mi humor no ya es el mismo y he sufrido muchos dolores neuropáticos. Me duelen mucho las piernas y si bien me dan morfina, a veces no me hace efecto. Esos dolores son porque tengo dañado el sistema nervioso. La bala, al explotar, rompió mucho. Me dijeron que eso se puede cicatrizar pero a los cuatro años”.

Un paciente agradecido

Hormachea es un paciente mas que agradecido con las autoridades del INAREPS. “Acá gracias a la intervención de su director, Dr. Mario Ricciuto estoy proyectando una nueva vida: Ya camino, como les decía, apoyado en bastones”

No olvidó mencionar en los agradecimientos las gestiones realizadas por el Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Alejandro Collia, y al Director de Hospitales, Dr. Claudio Ortiz, quienes posibilitaron que se arbitren los medios para su tratamiento en el INAREPS.

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