El proyecto de construcción de una planta de biodigestión para el tratamiento de desechos de las plantas harineras sumó un nuevo avance, ahora con la participación de profesionales de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) que en principio aportarán un estudio de factibilidad y luego se sumarían a la etapa de verificación y seguimiento de la obra.

El Consorcio Portuario Regional Mar del Plata había propuesto que la unidad académica marplatense de esta casa de altos estudios asesore desde el aspecto técnico ante la iniciativa que los responsables de las firmas Agustiner y Coomarpes acercaron para invertir casi 20 millones de pesos en modernas instalaciones para el procesamiento de los residuos orgánicos derivados de esta industria.

“Ya teníamos el visto bueno de Obras Sanitarias y el punto de vista de una institución de prestigio como la UTN nos terminará de dar certezas sobre la metodología sugerida por las empresas del sector”, señaló Jorge Hidalgo, presidente del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata.

El ingeniero Romano Schiavello, enviado por el rectorado de la UTN, tomó conocimiento del proyecto presentado por las harineras y comprometió a la brevedad una evaluación sobre el volcado y tratamiento de desechos mediante la tecnología propuesta y también un estudio de suelos donde se instalaría la planta.

“Nos han dejado referencias claras del buen desempeño y resultado que estas plantas tienen en otras plantas de tratamiento similares de firmas importantes, como Mc Cain en Balcarce, Sancor y otras industrias en distintos puntos del interior del país”, explicó el director de Control de Actividades Pesqueras bonarense, asesor ad honorem del Consorcio, Daniel Sosa, que convocó a esta reunión de la que también participaron los responsables de las harineras Agustiner y Coomarpes, Agustín Galli y Rubén Buckhard; la directora de la unidad marplatense de la UTN, Juana Bau, y los ingenieros Gerardo Buono y Guillermo Guadagna, también de Coomarpes.

El Consorcio comprometió un espacio físico dentro de su jurisdicción para que ambas firmas elaboradoras de harina de pescado, con fondos propios, inviertan en el montaje de esta planta de biodigestión que promete dar solución al tratamiento de los efluentes líquidos de esta industria.

Sosa anticipó que a la brevedad se convocará a un nuevo encuentro por este mismo tema al que se sumarán representantes de las cámaras pesqueras con el objetivo de buscar que los desechos del sector lleguen a las harineras en el mejor estado de conservación posible. “El impacto ambiental siempre será menor si esos residuos llegan en condiciones óptimas”, advirtió.

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