Nuestra sociedad no es moralmente sana. Las instituciones no funcionan bien y esto es un impedimento para lograr el bien de las personas. No se han logrado los acuerdos fundamentales que permitan políticas estables y la política no es una actividad bien vista en nuestro país”.

El texto fue uno de los elaborados luego una larga una investigación llevada a cabo por el “Observatorio de la Ciudad”, dependiente de la Universidad Fasta.

Para conocer la participación ciudadana, y su apreciación de la situación social del país, se realizaron 500 encuestas a personas de ambos sexos, todas mayores de 18 años, con distintos niveles de educación y ocupación.

En las encuestas se tocaron diversos temas como las posibilidades de cambios sociales, las instituciones y actores sociales a los que se reconoce por su aporte positivo al bien social, además de los distintos valores que existen  y tienen los argentinos.

En este sentido, el 83% de los encuestados coincidieron en que  la situación general del país, desde una perspectiva integral, es calificada como “insatisfactorio”. Además, los datos indican que más de la mitad de los encuestados cree que la situación en los próximos años se mantendrá igual. El resto, que estima que cambiará, se distribuye equilibradamente entre quienes creen que mejorará  y quienes creen  que empeorará.

Los encuestados, en su gran mayoría, justifican la realidad del país por varios motivos, entre ellas: la educación como una deuda, la ausencia de valores, la inseguridad,  la delincuencia, y  la corrupción; entre otras.

En este sentido, otros encuestados sostienen que el país está así por la falta de propuestas, las promesas incumplidas,  la desvalorización del trabajo, el individualismo, la ausencia de una clase dirigente capaz y honesta, entre otras.

En relación a la atribución de confianza a los Poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo así como a los  militares  y políticos en general, hay un 50% que se concentra en las puntuaciones más bajas (0 a 3) dispersándose notablemente hacia las calificaciones más altas.  En el caso de la Policía la concentración se da en la franja de 2 a 5.

Por otro lado, la atribución de confianza  a las Instituciones religiosas es mayor en el grupo de 71 años y más.  En cambio, en relación con las instituciones que prestan servicios de salud hay coincidencia en la percepción de los más jóvenes y los mayores de 71.

En cuanto a los actores sociales que generan el sociedad confianza/credibilidad, los más reconocidos fueron las ONG y las  instituciones educativas; luego, familia, médicos e instituciones dedicadas a la salud, clubes,  y diversas formas de voluntariado que incluyen bomberos, comedores, grupos de ayuda, entre otros. Entre los calificados negativamente se propone al INDEC, la AFIP, los Bancos y, en menor proporción, a abogados.

También, se destaca de la investigación que existe un alto nivel de coincidencia en destacar que el respeto es el valor que más se ha perdido. También se mencionan la educación, la honestidad, la solidaridad y la cultura del trabajo como los valores que se fueron desgastando con el paso del tiempo, según las conclusiones del estudio, “sin duda, hoy los valores se han perdido”.

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