Por: Andrea V. Cecchi – Lic. y Prof. en Psicología – Lic.andrea.cecchi@gmail.com -columnista programa PuntoClub (FM96.3 Club Radio MdP)

Cuando partimos de la premisa de que “nada es imposible” vivir la vida se hace cuesta arriba. Utilizamos las metáforas para decir cosas que no tienen palabras (como la muerte por ejemplo),  para motivarnos a crecer a pesar del sufrimiento y de los imposibles de la naturaleza misma, de allí el arte, los poemas. Pero cuando la metáfora se vuelve Letra, se vuelve el objetivo, la posición narcisista parece aumentar.

¿Qué quiere decir?. Significa que los ideales se intensifican, que las expectativas aumentan hasta niveles impensados y todo puede “ser posible”, pero claro, es el otro el que “debe hacerlo posible”. Y nada está más alejado de la realidad. Nuestro narcisismo (constitutivo de la personalidad) nos otorga una mirada más simplista y completa. Frases como estas las hemos escuchado por doquier: “no me merecía esto”, “si tan solo hubiera hecho lo que tenía que hacer esto no pasaría”, “no les costaba nada avisarme”, “me lo hace a propósito”, “¡es tan fácil hacer las cosas bien!”.  Y la lista sigue, pero no son frases reales, porque si se HUBIERA podido hacer se HUBIERA hecho.

Esto nos demuestra que las carencias se ubican de ambos lados, en el yo propio y en el yo ajeno. ¿Qué es lo que le tengo que perdonar al otro que no me haya perdonado antes a mí?. La desilusión existe cuando la expectativa es alta o irreal, y el dolor aparece cuando la herida narcisista es del mismo tenor.

No podemos hablar de culpa, sino de RESPONSABILIDAD, y si de algo NO podemos ser responsables es de nuestro inconsciente. Con lo cual solo podemos responsabilizarnos de nuestro aprendizaje y la amortización de nuestras experiencias. Una persona no puede pedirle a otra que complete su felicidad si ni siquiera ella misma lo logra, tampoco puede pedir que tome decisiones o resuelva lo que ella misma no se atreve hacer. La pregunta absolutamente capciosa sería ¿tengo que perdonar al otro lo que yo no pude darme a mi misma?. Parece que así lo tomamos. En momentos de dolor, de duelo, es inevitable caer en la necesidad de echar culpas porque estamos tristes y penamos. Pero cuando cede la angustia podemos pensar en qué posición quedamos y que derechos le otorgamos al otro para que claramente fracasen en el mismo lugar donde antes fracasamos nosotros.

El perdón tiene que ver con el reconocimiento de las imposibilidades y la aceptación de las carencias, pero fundamentalmente con saber que la capacidad de daño existe, que el goce por dañar a otros está a la orden del día. A veces lastimamos sin darnos cuenta, otras lo hacemos con intencionalidad, y aún así, la propuesta de cambio siempre está en el propio interior.

Al perdón se lo puede ubicar dentro de la lucha de poder, uno se equivoca y el otro desde la superioridad enjuicia, sanciona y decide perdonar. Esta idea está enlazada con el perdón misericordioso de la fe cristiana. Pero aquí se suma el dilema del arrepentimiento y la promesa de nunca repetir el ERROR, y si no se puede cumplir aparece la culpa. Este perdón no confronta al sujeto con la responsabilidad. Así, queda fijado a la culpa que requiere de permanente perdón, de esta forma hay más acusación y que castigo y la rueda gira sin fin.

Lease bien que no se trata de culpas, ejemplos de la vida sobran: aparecen enfermedades insólitamente, se producen accidentes domésticos o viales, muere alguien inesperadamente, hay terremotos, derrumbes. El perdón viene de la mano de la superación, del abandono del rencor y de saber que así como existen las cosas buenas, también existen las malas. Uno puede elegir donde quiere quedarse parado, si en la idea de la existencia del ideal o que los desaciertos y los errores existen. Hay cosas que no tienen explicación, que no son racionales y que mirarlas desde el perdón sería querer buscar ENTENDIMIENTO.

El perdón no tiene que ser siempre un volver a rehacer una relación o vínculo, sino más bien una herramienta para procesar nuestro dolor.

¿Aceptamos vivir en un mundo imperfecto?

 

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