Sandro “Chinito” Moral es de la ciudad de Mar del Plata, tiene 21 años y es un skater de gran exposición en estos últimos años en materia de skateboarding nacional.

Desde muy chico ya reunía las condiciones óptimas para ver el potencial que aporta en la actualidad este rider bien completo de calle y rampas.

Empezó a practicar a los 11 años y se convirtió en una estrella. Hoy sus videos tienen miles de visitas en YouTube.

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El marplatense se convirtió en el mejor skater de Argentina. Y compite mano a mano con los mejores del mundo.

Su alto nivel de patinaje lo ha llevado a participar de las competencias más importantes en el país, Sudamérica y Europa.

Su primera patineta fue una tabla de madera recta con papel de lija pegado sobre ella y cuatro ruedas de distinto tamaño enganchadas por rulemanes.

En la actualidad, las marcas se pelean por sponsorearlo y sus videos son vistos por miles en Youtube.

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Desde pequeño vivió una infancia marcada por los cambios drásticos y constantes, los desarraigos y la falta de recursos económicos. Comenzó jugando al fútbol en el Club Atlético de Miramar y fue capitán del equipo durante tres años.

“Un día mi mamá dijo que nos mudábamos a Marpla (Mar del Plata) y le pedí a los chicos que me dejaran el skate. Y así fue como una vez en el Polideportivo Municipal un pibe me vio y me dijo que con eso me iba a matar, y me prestó su tabla. Yo tenía 11 años y desde aquel momento nunca más me detuve”, recordó.

Sandro relata que todos los días cuando salía del colegio pasaba por una de las pistas y se quedaba mirando como el profesor les enseñaba a otros chicos: “No tenía plata para pagarme las clases, entonces aprendía mirando desde atrás de la reja. Después lo que escuchaba lo llevaba a la práctica”.

Todo fue superación para él, su mamá no quería que se lastimara, le daban miedo esas rampas empinadas, esos saltos acrobáticos. Mientras tanto su papá, policía, insistía en que eso no era lo suyo, que cambiara de idea. Pero nada lo detuvo.

En su primer viaje a Buenos Aires, con 12 años, se enteró que en Costa Salguero se realizaba una exposición de marcas deportivas y que colocarían pistas para patinar, y allí fue.

“Me puse a andar, hice la mía, estaba re contento por ver lo que hacían otros skaters, y nunca me imaginé que cuando terminara el evento se me acercara el presidente de una marca conocida y me ofrecería sponsor. No lo podía creer, mi mamá tampoco. Volví a mi casa con una marca que me representaba y miles de sueños”.

A partir de ese momento su vida dio un giro. Participó de un campeonato Sudamericano en Chile y lo ganó con 13 años. Las puertas del mundo del skate se le abrieron para nunca más cerrarse: “Este deporte para mi es todo, es una pasión, es lo mejor que me pasó en la vida. Viajo en avión, conozco muchos países. Es inigualable”.

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