José Rigane

Esta semana el gobierno comunicará un 40% de aumento en el gas, que se suma a lo ya incrementado del 2016.
Luego del proceso de audiencias públicas, que fueron más una puesta en escena que otra cosa, el gobierno de Macri y su ministro ex Shell, Juan José Aranguren, darán un nuevo golpe al bolsillo de los trabajadores.
Hay que tener en cuenta que el impacto del aumento del gas en las facturas no se hizo sentir con todo porque fue “frenado” por la Corte Suprema durante los meses de invierno.
Con el nuevo aumento va a desarrollarse el plan de ajuste de tarifas. De este modo, el impacto para el próximo invierno será mucho mayor al 40% que se anunciará.
Esto es un nuevo capítulo de la política energética de Macri que tiene como único objetivo garantizar la tasa de ganancias de las empresas energéticas privatizadas.
Desde FeTERA y la CTA Autónoma venimos denunciando esta política del gobierno y llamando a organizar el rechazo popular y de los trabajadores/as a este nuevo ajuste.
No hay que olvidar que este tarifazo cae cuando aún se sienten las concecuencias de la inflación y se dan a conocer los tristes y aberrantes índices de pobreza de nuestro país.
La salida creemos es la organización, por eso hay que redoblar la apuesta en los lugares de trabajo, en los barrios y en las organizaciones populares.
Con fuerza y dignidad vamos a la movilización del 30 de marzo y al paro en unidad de acción del 6 de abril.

José Rigane

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