Marcela Bravo vivía un sueño. Se había casado hacía 16 meses con el amor de su vida, Daniel Acámpora, y estaban construyendo su casa. Tenían planes, sueños por cumplir, pero todo se derrumbó y Marcela despertó en la cruda realidad.

El 19 de enero de 2007 dos delincuentes entraron en su negocio ubicado en el barrio de Peralta Ramos Oeste y asesinaron de un tiro en la cabeza a su esposo. Tenía 27 años.

Esa tarde, tenían el día planeado: Hacer algunas compras e ir a cobrar un trabajo de su negocio de ploteado de automóviles, pero decidieron tomarse un tiempo para tomar un café.

Marcela se dirigió hacia el baño y escuchó que alguien le preguntaba algo a su esposo:

-Papi, ¿Tenés hora?

-Sí, son las 6.15- dijo Daniel que estaba en la puerta del negocio

“Le escuché la voz medio extraña y salí a preguntarle qué pasaba. En eso, Daniel entra rápido y me dijo que llame a mis suegros para que avisen a la policía porque nos iban a robar”, detalla Marcela en diálogo con Puntonoticias.

“Llamé a mi suegro para que diera aviso a la policía pero no pude hablar más porque uno de los delincuentes tenía agarrado a mi esposo de los brazos y me obligó a cortar porque sino lo mataba”, dijo Marcela.

Dos delincuentes, uno mayor y armado y otro menor de edad, ingresaron al local con la intención de robar una moto Honda Biz. Mediante gritos y golpes les exigieron las llaves pero ellos no la tenían. La moto le pertenecía al hermano de Daniel quien no se hallaba en ese momento.

Quizás por miedo o turbación del momento, el padre de Daniel no logró llamar a las fuerzas policiales y optó por aparecer en escena. Los delincuentes, al constatar que era el dueño del lugar, le pegaron y lo arrojaron bajo una mesada.

Daniel se puso como loco porque pensó que lo habían matado. Yo tratÉ de agarrarlo pero se me soltó y se paró para dirigirse hacia donde estaba su padre. El menor de los delincuentes ya había salido corriendo y el mayor estaba saliendo por la puerta pero vi que se dio vuelta, dio uno o dos pasos, le apuntó a mi marido y le disparó en la cabeza”, cuenta Marcela entre sollozos.

El cuerpo de Daniel dio un giro y cayó en los brazos de Marcela que corrió para atajarlo. “No pude darle mi corazón, mi alma, para que viviera. No pude hacer nada. Él ya estaba muerto”

La policía arribó al lugar del hecho mientras los malvivientes escapaban. “¡Ahí va! Es ese”, gritaban los vecinos, pero el procedimiento que debían cumplir en el lugar les impedía movilizarse. No hicieron nada.

El cuerpo de Daniel Acámpora fue cargado en una ambulancia para trasladarlo al Hospital Regional,  mientras los médicos trataban de tranquilizar a Marcela asegurándole que su marido seguía con vida. No era cierto, él ya estaba muerto.

Ese mismo día, la ONG Familiares Víctimas del Delito, creada por Erico Dagatti tras el asesinato de su hijo Pablo en 2003, estaba realizando una marcha en el centro de la ciudad cuando se enteran de la muerte de Acámpora.

familiares victimas bandera“Gracias a Erico que me ayudó mucho, logré que se realizara ese mismo día la autopsia y así pudimos velarlo más rápido”, señala Marcela y agrega : “Desde ese momento comencé a formar parte de la ONG. Son mi bastón que me apoya todos los días para seguir adelante”.

Hoy, Marcela Bravo de Acámpora es la secretaria de la ONG y, además, trabaja en la secretaría de protección integral a la víctima. Todo su trabajo se basa en ayudar y, sobre todo, contener a aquellas personas que sufrieron lo mismo que a ella le tocó vivir. “Nadie sabe lo que se siente, hasta que lo vive. Es un dolor que no se supera nunca. Es una cadena perpetua”, declara Marcela que todos los martes de cada mes se reúne con otras familias y marcha por el centro de la ciudad para pedir justicia.

A Marcela le arruinaron la vida, sus sueños, sus proyectos. “Una puede tener otros proyectos, pero son otros. Otros amores, pero son otros. Ese, el amor de tu vida, ya no está, te lo sacaron”, asegura en medio del dolor.

Pasaron 7 años y medio, y los culpables están libres. La condena la sufre la familia de Daniel que recuerda a diario todos los detalles de ese día y deben aprender a vivir con ello. Aprender a vivir e intentar ser ‘feliz’, cargando el peso de un dolor tan grande como insuperable.

Deja un comentario

Dejanos tu opinión con Facebook

Comentarios: